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PRINCIPIOS METODOLÓGICOS GENERALES

 

 

Si bien cada método realiza un aporte específico a partir de sus propias necesidades y motivaciones, todas las metodologías musicales desarrolladas a partir de la denominada Escuela Nueva a principios del siglo XX y hasta nuestros días, parten de unos principios básicos generales:

  • Actividad: Todos los métodos pedagógico-musicales exigen del alumno una postura activa y participativa, incluso en aquellos contenidos de carácter más pasivo como la audición y la lecto–escritura en los que se genera una actividad sobre los mismos.
  • Ludicidad: Todas las corrientes metodológicas reconocen la importancia del juego musical en el desarrollo del alumno, por lo que sus metodologías son elaboradas mediante actividades de alto carácter lúdico.
  • Creatividad: Todos los métodos pedagógico–musicales presentan experiencias creativas que se manifiestan en cada una de las diferentes parcelas de trabajo (expresión vocal, instrumental, movimiento).
  • Cognitividad: La práctica totalidad de los métodos tienen como principio fundamental desarrollar, mediante la música, las capacidades cognitivas basadas en las cuatro áreas fundamentales:
    • Cognitiva
    • Afectiva
    • Psicomotriz
    • Social

Dicho de otro modo, la esencia común entre todas estas corrientes pedagógico–musicales es el desarrollo de las capacidades del niño a través de la música, suscitar emociones, vivencias, …, todo ello de manera lúdica, activa y participativa de forma que se aprenda divirtiéndose.

 

Por otra parte, y no menos importante, es que la mayoría de estos métodos, en estas etapas iniciales, desconsideran entre sus objetivos principales el aprendizaje musical con perspectivas artísticas de futuro, por lo que, en general, la formación instrumental tradicional no forma parte de sus contenidos.

 

Ahora bien, hay métodos que parten de la formación instrumental entorno a la lecto–escritura tradicional como medio para lograr los mismos objetivos que aquéllos sin desestimar un aprendizaje músico–instrumental que inicie, desde la edad más temprana, caminos artísticos, como es el caso del Método Suzuki.

 

El Método Educamus, como no podía ser de otra forma, comparte todos y cada uno de los principios y objetivos básicos de todas ellas, si bien, al igual que el Método Suzuki (salvando notables diferencias), ofrece una educación musical a través de la experiencia instrumental, con la esperanza que en un futuro favorezca su práctica, bien sea ésta con intereses profesionales o, simplemente, con vocación amateur.