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MÉTODO WILLEMS

 

“Jóvenes músicos, ¡no toleréis que se envilezca el arte más sutil, el más vivo, el más humano! ¡Colaborad con todas vuestras fuerzas para restituir a la Música la dignidad y el poder que conviene a las cosas imperecederas!”

 

Edgar Willems

 

 

 

Edgar Willems fue, sin duda, uno de los grandes pedagogos del siglo XX. Tras formarse musicalmente en el conservatorio de París, en 1925 viajaría a Ginebra donde estudió el método de Dalcroze, del que sería seguidor. A partir de aquí, percibiendo la importancia de la educación musical infantil, dedicó todo su esfuerzo a desarrollar una metodología progresiva y eficaz que permitiera a cualquier niño, aún sin dotes especiales, descubrir su potencial musical y creativo.

         

willems

Edgar Willems

(Bélgica, 1890 – Suiza, 1978)

 

Desarrolló un método natural, basado en las mismas leyes del aprendizaje de la lengua materna (pues la música es también un lenguaje), teniendo en consideración, de forma muy especial, la psicología infantil y sin utilizar ningún elemento extramusical.

 

Se inspiró en la psicología y en la lingüística, dando mucha importancia al desarrollo de la personalidad, estableciendo una equivalencia entre los parámetros del ser humano, aspectos de la psicología: sensibilidad (afecto), voluntad (instinto), e intelecto (pensamiento), con los parámetros de la música, ritmo, armonía y melodía. A partir de esta idea construyó su teoría.

 

Willems pretendía despertar y armonizar las facultades de todo ser humano: su vida fisiológica (motriz y sensorial), intuitiva y mental. Parte de la propia música y conduce al alumno al descubrimiento y desarrollo integral de sus capacidades mediante una progresión completa adaptada a su edad y capacidad psicológica, mental y motriz.

 

Su método parte de la voluntad de conseguir una serie de objetivos basados en las relaciones psicológicas que existen entre la música, el ser humano y la sociedad:

 

Objetivos musicales:

  • Amar la música, en primer lugar como lenguaje, pero también como un arte y una ciencia.
  • Cultivar la apertura al lenguaje y al arte musical de diferentes épocas y culturas diversas.
  • Desarrollar la sensibilidad auditiva y el sentido rítmico.
  • Desarrollar el canto, el solfeo, la práctica instrumental y la armonía.

 

Objetivos humanos:

  • Desarrollar la memoria, la imaginación y la expresión.
  • Desarrollar todas las facultades sensoriomotrices, afectivas, mentales e intuitivas (inventivas y creativas)...

 

Objetivos sociales:

  • Dirigirse a todos (niños, adolescentes o adultos) sean cuales sean sus dotes iniciales, su edad y su origen.
  • Sacar partido de la situación de pequeños grupos para cultivar las riquezas y las exigencias del encuentro con el otro (escucha, expresión propia, comunicación).
  • Favorecer la prolongación de esta actividad en el medio educativo general, por ejemplo "la música en familia".