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MÉTODO WARD

 

“La música es una gran educadora. Actúa directamente sobre la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad, tanto para el bien como para el mal. Después de la religión, la música llega, de la manera más profunda, a la fuente de los sentimientos.”

Justine Bayard Ward 

 

 

 

Justine Bayard Ward (1879 – 1975), pedagoga norteamericana, mujer protestante, se convirtió al catolicismo tras oír en una iglesia católica un coro de niños interpretando canto gregoriano. La mayor parte de su labor pedagógica la desarrolló en Francia, contando con la importante colaboración de los monjes del Monasterio de Solesmes.

 

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  Justine Bayard Ward

 (Morristow, 1879 – New Jersey 1975)

Metodología

 

Su método está enfocado exclusivamente al canto de los niños, puesto que considera la voz como el instrumento más importante, y que todos los niños son capaces de cantar afinadamente con la formación vocal y auditiva adecuadas.

 

El método se aplicó principalmente para el canto gregoriano y como consecuencia del Concilio Vaticano II donde se autorizó el uso de los cantos en la lengua de cada país, el sistema establecido por Ward se dejó de utilizar hacia 1966.

 

Este método tiene tres puntos u objetivos importantes:

  1. Entonación perfectamente afinada: Concede gran importancia a la educación de la voz, no sólo a la entonación correcta, incidiendo en el empleo de gestos quironímicos propios del canto gregoriano (fononímia).
  2. Precisión Rítmica:Define el ritmo como el alma de la composición musical, al poner en relación dos elementos importantes: el impulso y la recaída (arsis – tesis)
  3. El control de la voz: Considera la voz como el instrumento más importante. Cada sonido debe emitirse claro, puro, afinado y ágil.

 

Por otra parte, pretende extraer de los alumnos no solamente conocimientos sino también facultad de expresión de sentimientos y vivencias.

 

A pesar de que tuvo gran éxito y se extendió por toda Europa, también fue muy criticado por separar a sus alumnos por capacidades. Lleva a cabo una clasificación de las personas según sus voces, en función del grado de perfección adquirido: óptimos, regulares y las que poseen mala voz y mal sentido del ritmo.