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ETAPA PRENATAL

 

 

"El amor y la música son las dos alas de la vida".

H. Berlioz

 

 

Hoy en día, gracias a los avances científicos de las últimas décadas, conocemos que el bebé es capaz de reconocer sonidos prácticamente a los tres o cuatro últimos meses de gestación.

 

"A la veinteava semana, el mecanismo auditivo es estructuralmente comparable con el de un adulto" (Eisemberg, 1969).

 

El oído de los bebés por nacer obtiene su madurez estructural al quinto mes del embarazo”. (Anson & Donaldson, 1973: Gerber, 1977).

 

 

Está comprobado que, desde este momento, estos bebés comienzan a escuchar los latidos del corazón, los movimientos intrauterinos, la voz materna y los sonidos del entorno, tales como voces, ruidos y música, a través del vientre materno.

 

Igualmente, se detectan respuestas a los sonidos como cambios en los patrones de respiración, movimientos y gestos faciales, todo lo cual lleva a concluir que existe una relación causa–efecto entre los sonidos y el bebé ya antes de nacer.

 

En todo ello, por supuesto, también participa e influye el estado afectivo de la madre:

 

Los sentimientos maternos son de algún modo transferidos al bebé por nacer, esto es, mientras el bebé por nacer escucha la música, influye en su experiencia la respuesta emocional de la madre” (Zimmer, 1982).

 

 

Estudios realizados mediante avances tecnológicos como los ultrasonidos, los sonogramas y las fibras ópticas, por citar algunos, han revelado el comportamiento del bebé por nacer en áreas como la sensorial, motriz, emocional y cognitiva. Es por ello que, poner atención e interés a la música que escuchan los niños aún antes de nacer puede enriquecer enormemente su desarrollo físico, emocional e intelectual.

 

Primero hay que vivir los sonidos, después sentirlos y posteriormente ser conscientes de ellos”.

E. Willems