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ETAPA INFANTIL

 

 

“Primero hay que vivir los sonidos, después sentirlos y posteriormente ser conscientes de ellos”


E. Willems


La Educación Musical en la infancia ha de ser entendida no tanto como un camino a la formación musical, sino más como el camino a la formación humana a través de la música. La Música, es quizás la mejor herramienta para intervenir en el desarrollo cognitivo, psicomotriz, emotivo y social del niño.

 

En esta etapa, además de continuar perfeccionando los Procesos Cognitivos Básicos – Simples, se abre ahora paso al desarrollo de los Procesos Cognitivos Superiores – Complejos, como:

  • Pensamiento
  • Memoria
  • Lenguaje
  • Motricidad

 

Al mismo, que se inicia el desarrollo de los denominados Procesos Metacognitivos:

  • Aprendizaje
  • Creatividad
  • Conducta

 

Por otra parte, una de las grandes cualidades que la educación musical aporta al niño, y mayormente a partir de esta edad, es el compartir y realizar música con los demás, lo cual no solo le emociona, sino que le da confianza, le satisface rodearse de un clima de colaboración, responsabilidad y respeto mutuo; maravillosas cualidades a desarrollar y difíciles de encontrar en cualquier otra actividad con el nivel de precisión y complicidad que la música demanda.

 

Para el buen logro de todo ello comienza a ser imprescindible la participación del maestro, y no solo a nivel educativo sino, aun más si cabe, a nivel humano. Su labor va a ser, además de transmitir conocimientos, la de proporcionar herramientas, construir un camino y orientar al niño en su formación.

 

Por todo ello, es importante que empiecen a trabajar desde el primer ciclo de la educación infantil y se continúe durante todo el proceso educativo. De esta manera, el niño vivirá la música y ésta contribuirá en su desarrollo integral como persona.

 

El Proyecto Educamus aborda toda esta tarea que aquí denominamos Etapa Infantil, proponiendo su estructuración a partir de los tres años de edad y estableciendo las siguientes fases educativas:

  • Primera Fase: 3 años
  • Segunda Fase: 4 y 5 años
  • Tercera Fase: 6 y 7 años

 

cada una de las cuales se distinguirá por las distintas maneras de abordar la actividad educativa musical, adecuándola al grado de desarrollo cognitivo del alumno.

 

Sí bien es totalmente imposible detallar aquí todas las facetas de cada una de ellas, sí que vamos a hacer un intento de concreción sobre algunas cualidades y características de las mismas. Así pues, puntualizando cada una de las fases en que esta etapa se estructura, tenemos:

 


Etapa Infantil – Primera Fase – 3 años

 

Si bien, todavía estamos en un Estadio Preoperacional y en la que la conceptualidad todavía está en los inicios de su desarrollo, éste es el mejor momento para extraer los mayores beneficios de una educación musical de calidad.

 

A partir de los tres años, ya no tan solo los sonidos, sino más específicamente la música ya forma parte íntegra del propio ser del niño, manifestándose ésta como parte vital de su:

 

  • Imaginación: canta como complemento a su juego
  • Placer: canta para reconfortarse
  • Socialización: le gusta cantar junto con otros niños
  • Creatividad: inventa su propias canciones

 

Esta primera fase de tan solo un año debe servir de introducción al mundo musical a través de la canción, el movimiento y una práctica instrumental básica. Al mismo, la exploración de objetos sonoros, la educación de su voz y la sensibilización auditiva deben ser elementos esenciales para una eficaz formación.

 

Por su parte, la labor grupal promoverá el desarrollo de una progresiva disposición tanto a la participación, como a la muestra de voluntad y esfuerzo de coordinación dentro del grupo y trabajo al unísono.

 


Etapa Infantil – Segunda Fase – 4 y 5 años


Alrededor de los cuatro años, el niño comienza a manifestar los primeros signos de intuición, facultad de suma importancia en la interpretación musical, al igual que en otras muchas facetas de la vida.

 

Al mismo, comienza a identificar con mayor claridad los sonidos vocales e instrumentales, lo cual facilita un mayor desarrollo como oyente y como intérprete, por lo que es éste el mejor momento de abordar una práctica instrumental específica y de manera constructiva.

 

Otro de los motivos por los que la práctica instrumental es valiosa a partir de esta edad, es el hecho de que en el niño aparece un interés hacia un modelo manipulativo egocentristra, en el que la aspiración por el control y dominio va en continuo aumento y, ante lo cual, es beneficioso que el niño disponga de una actividad cognitiva capaz de  centrar, absorber y canalizar tal inquietud.

 

Si bien todavía es bastante individualista, un mayor sentimiento de grupo y la continua disposición a su práctica permite una conjunción grupal con mayores grados de coordinación, así como la combinación de nuevas formaciones grupales, y la experiencia de nuevas texturas musicales que vayan un poco más allá del unísono inicial.

 

 

Etapa Infantil – Tercera Fase 6 y 7 años


A partir de esta edad, el niño inicia el denominado Estadio de Operaciones Concretas en el que los procesos mentales viran hacia el razonamiento lógico tratando de dar respuesta a problemas concretos y reales, al mismo que le aborda la necesidad de entender y conceptualizar todo aquello del mundo que le rodea.

 

El niño ha crecido y, junto a la ampliación de su capacidad de comunicación verbal y gestual, su capacidad expresiva no solo es mayor, sino que además reflejará con gran definición las particularidades de su propia personalidad; ahora, el niño no solo imita, ahora comunica, interpreta y crea sonidos cargados de expresividad emotiva.

 

Es por ello que a partir de este momento, el trabajo y la conjunción en grupo comienza a tener mucha más importancia no solo en cuanto a mayor precisión en la coordinación técnica, sino que además se suma la necesidad de una armonización expresiva en la que cada uno debe aprender a prestar parte de su identidad en ara de una idea y fin común del colectivo.

 

"Aquí comienza el verdadero trabajo en equipo"

 

Las vivencias musicales de toda esta etapa son muy intensas y marcarán su sensibilidad; la familiarización con el repertorio de sonidos, canciones y músicas que han constituido el inventario de su formación como personas, proporcionarán una base sólida para el reconocimiento y la discriminación de la calidad musical, así como una mayor capacidad crítica para conformar una selección de sus gustos y preferencias.


En definitiva, la música proporciona una serie de oportunidades de formación prácticamente imposibles de encontrar en cualquier otra actividad educativa, siendo por ello más que recomendable su práctica y estudio con la vocación de lograr una mayor y mejor educación integral.